martes, 9 de agosto de 2011

"The Wild Walk" Cap 1





 Chicago

Era una asignación muy extraña. Pero como detective privada, Miley Cyrus hacía aquello para lo que la habían contratado. Su última misión era intentar irrumpir en el museo, probar al equipo de seguridad nocturno y ver si estos cumplían con su trabajo.
Muy sencillo. Había hecho un reconocimiento previo del museo la semana pasada. El turno de día era complicado y se necesitaba un trabajo sutil para controlar a las grandes muchedumbres que entraban a ver la exposición itinerante de antigüedades de la Estrella de Egipto. El equipo de día también estaba bastante ocupado para impedirle deambular por los alrededores, estudiarlo todo y planear el trabajo de modo que supiera qué buscar por la noche.
Había obtenido sus respuestas. El personal de noche era severamente negligente y todo el sistema de seguridad del museo apestaba. Nadie patrullaba los exteriores, los tíos normalmente se sentaban sobre sus culos en el vestíbulo delantero y charlaban entre ellos en vez de hacer sus rondas. Afortunadamente para ellos no había sucedido nada malo.
Estos tíos deberían ser despedidos, lo cual quizás era lo que su cliente ya sospechaba. Tenía la intención de caminar durante algún tiempo más y seguir observando, por si acaso los idiotas come-donuts del interior despegaban sus culos de sus asientos y decidían hacer su trabajo para variar. Aunque quizás fuera un desperdicio de tiempo. Podría dar volteretas desnuda sobre el jardín del frente y esos tipos ni la notarían.
Una motocicleta rugió, sus ruidosos tubos de escape perturbaron la quietud. Ese estruendo bajo nunca fallaba en atraer su atención. O en recordarle a Nick. No es que él se hubiera alejado alguna vez de sus pensamientos.
Aburrida e inquieta, se apoyó contra un árbol y observó la entrada principal. No se tardaba mucho en que por su mente se filtraran pensamientos sobre Nick.
Siempre había fantaseado en montarlo sobre su Harley.
Permaneció escondida en la oscuridad, recordando cuantas veces esa fantasía en particular le había ocasionado un orgasmo abrasador.
Ella primero lo oiría… el rugido de su moto haría eco en la distancia. Su cuerpo cobraría vida. Como las vibraciones de la máquina, ella temblaría y tararearía. Su clítoris ronronearía, sus pezones se agitarían, su coño se estremecería con la fuerza de un motor al encenderse. Nick se detendría delante de su casa y apagaría el motor, pero el constante latido de su poder todavía bramaría dentro de ella. Él no se molestaría en llamar, porque sabría que ella lo estaba esperando.
En ese momento se perdió en su fantasía…
El viento que entraba por la ventana abierta de la sala soplaba sobre su coño desnudo, aumentando su excitación. Usaba un vestido ligero de playa y nada más, queriendo darle fácil acceso a su cuerpo. Apretó las manos, esperando el momento en que la tocaría en su dolorido calor y aliviaría la ardiente necesidad que quemaba dentro de ella.
La puerta principal se abrió, la luz de la lámpara de mesa iluminaba a contra luz su alta constitución. Usaba vaqueros que enmarcaban tiernamente sus musculosos muslos. Demasiado caliente para llevar su chaqueta de cuero. Sólo una camiseta se tensaba sobre sus hombros anchos y amplio pecho. Los planos duros de su rostro atrajeron su mirada. Se veía como un chico malo. Siempre lo hacía. Había sido la primera cosa que le había atraído de él.
Sexy.
Prohibido.
Oh, vaya si lo había deseado.
Tan pronto como él alcanzó el sofá cayó de rodillas, colocó las manos sobre sus muslos justo debajo del dobladillo de su vestido.
—Hueles a primavera, nena —susurró él.
Ella lo miró, apreciándolo como si fuera agua fresca durante una tarde caliente de verano. Él apagaría la sed de Miley, como ningún hombre jamás podría.
—Apresúrate —dijo ella.
—Lo necesitas.
—Sí.
Él le levantó el vestido sobre las caderas, exponiendo el coño a su mirada atenta. Dios, la encendía cuando la miraba así.
Hambriento, sus ojos castaños como el whisky se oscurecieron. Nick, se lamió los labios, se agachó y la besó debajo del ombligo. Su abdomen tembló y ella soltó un quejido.
—Shh —respiró él contra su piel, luego alcanzó el cinturón de su vestido, tirándolo a un lado y liberando sus pechos.
Sus pezones alcanzaron su punto máximo y se endurecieron cuando él cubrió uno de los montículos con la palma de su mano, rozando suavemente de un lado a otro mientras ella cubría su mano con la suya.
Caliente, su cuerpo ardía como un infierno.
Él dirigió su boca más abajo, besando su montículo antes de penetrar con la lengua su hendidura, descubriendo y rodeando su clítoris.
Exasperada. Ella enterró los dedos en su cabello, intentando dirigirlo. Él dijo algo, su voz sonó amortiguada contra su piel. Las palabras eran ininteligibles, casi como una sonrisita.
Le estaba tomando el pelo. Amaba y odiaba eso. Deseaba culminar, correrse en su boca, verter la crema sobre su lengua. Ella se lo había negado a sí misma por mucho tiempo.
—Nick, por favor.
—Dime lo que deseas —murmuró él contra su muslo.
Ningún hombre jamás la había desafiado así, nunca habían sacado a relucir el furioso salvajismo dentro de ella. Pero Nick lo hacía. La volvía loca, la hacía querer decirle exactamente lo que necesitaba.
—Lámeme. Haz que me corra. —Ella tensó las nalgas y levantó las caderas, ofreciéndose a él.
Nick arrastró su cuerpo sobre el suyo y le separó las piernas, luego cubrió su sexo con la boca. Ella gimió cuando él deslizó dos dedos dentro de su coño y luego le chupó el clítoris mientras sus dedos la jodían.
¡Sí! Esto era lo que necesitaba. Los latidos comenzaron a agudizarse, a calentar su cuerpo y fundir su interior. Ella se retorció sobre el sofá, incapaz de mantenerse quieta mientras se agitaba en un crescendo con cada caricia caliente de la lengua aterciopelada contra su carne palpitante.


1 comentario:

  1. me encanto!!!!!!
    espero ansiosa el otro capi
    bye besos <3

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