sábado, 27 de agosto de 2011

"Three weeks in Athena" Cap 16





Miley se ruborizó aún más. Para humillación suya, sabía que no era sólo por vergüenza. En parte era por pura emoción. Aquel hombre estaba desatando una reacción nuclear en su interior, poniendo en peligro todas las protecciones que ella había erigido durante años.
Bajó la mano extendida sin darse cuenta y sacudió la cabeza, luego dio un paso atrás fingiendo que no le afectaba tanto como si su vida dependiera de ello.
– ¿Te refieres a la parte en que me acosaste? Eso no era atracción mutua.
Inmediatamente, él se tensó y los ojos le chispearon peligrosamente. Miley tragó saliva. Acababa de decir lo peor posible. La mayoría de los jefes en una situación así percibirían el potencial peligro de verse expuestos a una denuncia por acoso sexual y se echarían atrás. Pero Nicholas Jonas no era cualquier jefe y Miley supuso que ninguna mujer le había acusado nunca de acoso. Desde luego, sus fantasías durante el fin de semana no habían sido de alguien acosándola, sino más bien todo lo contrario.
Nicholas se irguió todo lo alto que era, irradiando poder y carisma sexual. Enarcó una ceja y siguió con los brazos fuertemente cruzados sobre el pecho, marcando bíceps.
– ¿Acosarte, yo? –repitió lenta y peligrosamente acercándosele tanto que tuvo que elevar la cabeza para mirarlo.
Él estaba lívido, advirtió Miley de pronto, y una ola de temor se instaló en su vientre junto con algo mucho más peligroso. Vio que él empezaba a caminar alrededor de ella y se tensó.
–Cuando te agarré por la cintura no me lo impediste –señaló Nick a su costado.
Ella iba a contestar, pero le invadió el recuerdo de las manos de él en su cintura, hundiéndose en su carne, y lo mucho que ella había deseado aquello.
–Y luego, cuando te besé, tampoco te apartaste –continuó él en un susurro sensual–. Sé cuándo una mujer está disfrutando de un beso, créeme.
Con él a su espalda, a Miley cada vez le resultaba más difícil concentrarse. Aquella voz hipnótica revolucionaba su interior.
–No me gustó –aseguró ella.
–Mentirosa –dijo él, tan suavemente que le puso la carne de gallina.
Nick  se colocó a su lado. Miley quiso marcharse, pero temía que, si se movía, se desmayaría. Así que permaneció rígida.
–Te gustó cuando mi lengua rozó la tuya, cuando me dejaste explorar la dulzura de tu boca. ¿Te he dicho que me fascina tu sonrisa? Ahora mismo lo único que deseo es besarte hasta que quedes tan rendida en mis brazos que tenga que llevarte a aquel sofá.
Miley se quedó sin aliento. El cerebro hacía tiempo que no le funcionaba. Nick se hallaba de nuevo frente a ella. Para ser tan grande, se movía tan silenciosamente como una pantera.
Cerró los ojos en un gesto infantil de esconderse, pero pronto se dio cuenta del error que había cometido al oírle continuar:
–Te tumbaría sobre él, te quitaría las gafas y liberaría tu cabello de su prisión.
A Miley la cabeza le daba vueltas.
–Luego empezaría a desabrocharte los botones uno a uno, pero seguramente no podría resistirme a besarte de nuevo, y te animaría a que tú también me saborearas.
La sensación de mordisquear aquellos carnosos labios fue tremendamente vívida. Miley estaba temblando. Seguía con los ojos fuertemente cerrados y se sentía ardiendo toda entera. Por no hablar de entre sus piernas... Le invadió el pánico.
–No sigas, por favor... –rogó con un hilo de voz.
–Descubrirías que no querrías que parara cuando tu camisa se abriera, dejando ante mi vista tus fabulosos senos... ¿Te molesta el encaje del sujetador, Miley? ¿Tus pezones están duros y te cosquillean? ¿Ansían mis caricias, mi boca? Los mordisquearía y chuparía hasta que te dolieran de placer. Y entonces cubriría tu cuerpo con el mío para que pudieras sentir lo excitado que estaba. Ahora mismo incluso, alzaría una de tus piernas y deslizaría mi mano sobre la seda de tus medias hasta la piel blanca y suave de tu muslo. Tú gemirías suavemente, deseando que mi mano subiera un poco más, hasta ese lugar secreto entre tus piernas donde ansías que te encuentre tus bragas de seda empapadas de deseo. Me rogarías que las hiciera a un lado para que pudiera sentir por mí mismo...
–¡Basta!
Miley abrió los ojos y se separó de un salto... sólo para darse cuenta de que él ni siquiera la había tocado. Nick elevó sus manos para demostrarlo. Ella respiraba entrecortadamente, sentía los pezones duros, tal y como él había descrito, y entre sus piernas ardía algo peligroso y poco grato. Fue eso lo que la despertó de aquel extraño y delicioso sueño.
« ¡No es delicioso!», se dijo a sí misma con desesperación mientras miraba a cualquier lado salvo a Nick. Se sentía desorientada, mareada, como si realmente hubiera estado en aquel sofá. Apretó los puños y se dio cuenta de que ya no sostenía el sobre. Y entonces vio que lo tenía él y estaba rompiéndolo en dos.
– ¡Espera! ¿Qué haces? –gritó intentando detenerle.
Y reparó en que, al contrario de su propio estado de colapso, Nick parecía tranquilo y controlado, nada que ver con el hombre que acababa de susurrarle al oído lo excitado que se encontraba. Ella estaba temblando de deseo y él ni siquiera la había tocado.
La voz calmada de él fue como un cuchillo afilado.
–Voy a poner esta carta de dimisión donde pertenece: en la basura –dijo y así lo hizo.
Miley estaba totalmente descolocada. Él estaba sentado a su mesa como si no hubiera ocurrido nada, como si estuviera esperando a que ella se sentara y tomara notas.
–Señor Jonas...
–Ya hemos hablado de eso –le interrumpió él–. Te dije que me tutearas. No quiero volver a tener que decírtelo.
Miley explotó.
–Dimito. No hay nada que usted pueda hacer o decir para detenerme. No voy a quedarme y seguir recibiendo el trato que me dispensa.
Nick hojeaba unos papeles.
–Miley, no he necesitado ni tocarte para excitarte, así que, cuando llegue el momento y te toque de verdad, ¿puedes imaginarte lo bueno que será? ¿Por qué ibas a negarte eso?
«¡Por un millón de razones!», pensó ella iracunda. Las palabras de él la habían impactado a un nivel tan profundo y visceral que quiso gritar de frustración. Pero se la tragó y, con tanta calma como pudo, dijo:
–Es evidente que su arrogancia empaña su habilidad para asimilar esta información. Tal vez lo asuma mejor una vez que me haya ido. Puedo enviarle de nuevo mi carta de dimisión. Buenos días, Señor Jonas.
Se dio media vuelta y estaba casi en la puerta cuando le oyó decir en un peligroso susurro:
–Si atraviesas esa puerta, Miley Cyrus, tendrás noticias de mis abogados en menos de una hora.
Miley se detuvo en seco. Se giró lentamente y vio la fulminante mirada de él. Se le encogió el estómago.
– ¿A qué te refieres?
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♥♫★Aracely★♫♥ espero te gusten los capis... espero y subas pronto tus noves que quiero leerlas... un beshitoo!!!


5 comentarios:

  1. aaaaaaaahhh!!!
    los ameeeeeeeeeeeeeee!!! =D
    jaja me encantaaan!
    sabias que me tienes obsesionada??? jaja creo que se nota vdd? jajaja xD
    esk la vdd aaah las noves tus noves aaah las amooo! me tienes como quue piñadisima! jeje xD
    kuidathe
    chiik!
    te kiiiero =D

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  2. Jajajajaj q ira a hacer nick xddd la pobre mileyy sube em proxx plise amo esta novee :@ Nįlêy 4ever

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  3. Sigue me encantaron todos los cap!! De todas las noves!! Siguelas!!

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  4. me encaantoooooooo
    espero el proximo prontoo

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