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lunes, 17 de octubre de 2011

"Schmale Plätze" Cap 19 Fin




“¡Rápido, rápido!”, susurró ella mientras se sacaba la camisa y extendía los brazos para buscar la de Nick.
“¿Cuál es el apuro?”.
“Quiero verlo desnudo. Anoche sólo lo sentí, y fue tan bueno que ahora quiero verlo todo”.
Sus palabras le enviaron un nuevo ímpetu de lujuria a la entrepierna. Nick se sacó los pantalones con una patada y se desparramó sobre la cama al lado de Miley. “Mire todo lo que quiera, siempre que no deje de tocarme”.
“No creo que eso sea un problema”.
Miley deslizó las manos por el vello de su pecho y le provocó los pezones con las uñas. Nick contuvo la respiración mientras los dedos de Miley bajaban y bajaban hasta que volvieron a agarrarle la verga.
“Tiene un excelente cuerpo. Adoro todos esos músculos”. Miley le recorrió el borde del abdomen con la lengua. “Pero realmente adoro esto. Tiene una verga hermosa”. Ella le sonrió con picardía antes de metérsela en su ardiente y húmeda boca.
“Uh, gracias”. Nunca nadie le había dicho que su verga era hermosa. A Nick no le importaba lo que ella dijera de ella, siempre que no se detuviera. “Me está matando”, gimió él. Sus bolas casi explotaban por la necesidad de acabar, pero Nick se controló.
Extendió los brazos para tocarla mientras le alejaba la cabeza de la verga de un tirón y le acercaba el cuerpo al suyo. “Quiero acabar en su concha, no en su boca”.
“Eso puede arreglarse”. Miley le frotó los senos contra el pecho y le ubicó el orificio sobre la punta de la verga.
“Sí que es acogedora”, dijo él mientras embestía hacia arriba dentro de su goteante canal.
Ella echó la cabeza hacia atrás y el sol danzó ligeramente sobre sus cremosos senos. “Es la famosa hospitalidad sureña”.
“Será”. Nick no pudo decir mucho más porque toda la sangre le había dejado el cerebro. Ella lo montó con fuerza, lo bombeo con las caderas hacia arriba y hacia abajo y lo aferró con sus músculos internos. Sus senos rebotaban frente a él y lo provocaban con su cercanía. Nick la agarró de las caderas para tratar de hacer más lento el ritmo para no acabar, pero fue demasiado tarde.
“¡No se detenga ahora!”, gritó ella. Las uñas de Miley se clavaron en sus pectorales y ella se empujó con más fuerza contra él mientras le rozaba la pelvis con el clítoris. “Tan cerca”.
Nick extendió los brazos entre sus cuerpos y le acarició el capullo mientras ella se sacudía encima de él. El rostro de Miley resplandeció de éxtasis cuando el orgasmo la arrasó. Segundos después, sus apretados músculos le ordeñaron la eyaculación a Nick. El torrente de Nick se disparó dentro del cuerpo de Miley y sus caderas se sacudieron contra las de ella en un intento de atrapar cada onza de placer.
Miley se desplomó sobre él; el cuerpo todavía le temblaba. Nick le acarició la suave espalda con dulzura mientras se regodeaba en la sensación de estar atrapado entre Miley y las sábanas limpias. ¿Quién habría pensado que quedar atrapado en un elevador podría derivar en que encontraría su pareja? Había que darle cierto crédito a la comodidad de los lugares estrechos.
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Aquí termina esta hermosa nove estero les haya gustado... un beshitoo!!!


"Schmale Plätze" Cap 18




“Sí, oh. Como puede imaginar, que se esparciera el rumor de mis tendencias nocturnas sería un suicidio profesional”.
“¡Yo nunca diría nada! ¡Honestamente!”. Miley parecía ofendida.
“Lo sé. Simplemente estoy tratando de enfatizar que nunca antes había perdido el control. Demasiadas montadas sobre mi discreción. Sólo usted pudo quebrar ese control”. Él se puso de pie y cruzó la habitación en dirección a ella, invadiendo así su espacio personal. “Y el simple hecho de estar tan cerca suyo, lo vuelve a quebrar”.
“¿En serio?”. Ella dejó salir un suspiro entrecortado. “Creía que no querría volver a verme después de que saliéramos del elevador”.
Nick elevó la mano para rozarle la mejilla antes de deslizarle los dedos por los mechones de color escarlata. “Dulzura, no podría mantenerme alejado de usted. Lo único en lo que pude pensar mientras esperaba que volviera, era que usted se rehusaría a verme. O peor aún, que usted pensara que no me importaba como persona”.
“Realmente no tuvimos tiempo de ahondar en debates profundos y personales”. Ella se lamió los labios y eso fue lo único que Nick pudo hacer para no inclinarse y saborearla.
“No, pero sé muy profundo en mis entrañas que lo que siento no tiene nada que ver con las fases de la luna y mucho que ver con usted. Quiero pasar más tiempo con usted y tener esos debates profundos. Demonios, llevarla a cenar y al cine, por el amor de Dios”.
Con el pulgar, le recorrió la línea de la mejilla mientras ella elevaba la vista para mirarlo.
“Me agrada la idea de las cenas. Pero, ¿tenemos que comenzar con la fase de las citas? Quiero decir, ¿podemos saltearnos el cortejo e ir directo al grano?”.
Ella le extendió los brazos alrededor del cuello y le jaló la cabeza hacia abajo en dirección a la suya. Los suaves labios de Miley provocaron y tironearon la mansa boca de Nick hasta que él salió de su estado de shock y respondió con entusiasmo. Nick le exploró los labios con la lengua hasta que ella abrió la boca y lo dejó entrar. Miley sabía a miel para sus hambrientos sentidos.
¿Acaso sólo habían transcurrido unas pocas horas desde la última vez que la había tocado? Parecían días. Semanas. Nick no se saciaba de ella. Sus senos se balancearon libremente bajo la fina camisa que llevaba puesta, y Nick le deslizó las manos por debajo para ahuecarle los cremosos globos.
Miley gimió con un tono grave desde la garganta y frotó la pelvis contra su palpitante verga.
Nick le alejó la boca y le capturó el rostro con las manos. No importaba lo mucho que Nick deseara liberarse en los placeres carnales que ella le ofrecía, necesitaba asegurarse de que la estaba interpretando correctamente. “¿Está segura de que no tiene problemas con esto? No es muy habitual que no pueda contener la transformación, pero usted me provoca algo especial, dama mía”.
“Bien, porque usted también destruye todo el control que alguna vez tuve sobre mi cuerpo”.
“No quiero decir eso. Quiero decir que usted se siente cómoda con el hecho de que soy mitad felino y de que tengo que conservar el secreto”.
Ella le clavó la mirada fijamente. “Mientras no intente transformarme a mí, no tengo ningún problema. No sé si todavía estoy atrapada por la emociones de la última noche; lo único que sé es que mi mayor preocupación radicaba en que usted pudiera decir que se trataba de una aventura de una sola noche y que nunca volvería a verlo de nuevo. Probablemente tendría que preocuparme de que sea un Hombre pantera pero, honestamente, si fue eso lo que hizo lo hizo anoche, entonces me entrego por completo”.
“Quizás cambie de opinión cuando lo vuelva a pensar con más claridad”. Las palabras quedaron atrapadas en la garganta de Nick, pero tenía que ofrecerle una salida. No quería que ella se involucrara en esto con el cerebro obnubilado por la pasión.
“Usted también podría cambiar de opinión”.
“¡Mentira! Sé lo que siento”, negó Nick fervientemente.
“Yo también. Usted no es el único que ha deseado que nos encontráramos fortuitamente en el elevador”.
Nick dejó de luchar contra el deseo y la apretó contra su pecho. “Le agradezco a Dios por los cortes de energía y los lugares estrechos”.
“Usted lo dijo”. Pero, ahora, tengo otro lugar estrecho para que investigue; a plena luz del día”.
Miley le desabrochó los jeans y le tomó la verga con la mano. Nick gruñó cuando la pija le saltó de impaciencia. No la iba a coger en el piso de la cocina. ¿Dónde demonios estaba el control por el que era tan famoso?
“La cama. ¿Dónde está la cama?”.
“Por el pasillo, a la derecha”. Miley tenía los ojos cerrados y, con la mano, le bombeó la verga.
Nick la levantó en sus brazos y corrió por el pasillo antes de que su necesidad de estar dentro de ella venciera a la necesidad de recostarla sobre una cama y hacerle el amor lentamente.
El sol brillaba por la ventana del dormitorio e incendiaba el cabello de Miley mientras Nick la recostaba delicadamente sobre las sábanas arrugadas. Miley extendió las manos para bajarle los pantalones incluso mientras Nick le arrancaba los pantalones pijama de un tirón. Unos rizos de color rojo brillante resplandecían entre sus pálidos muslos y a Nick se le hizo agua la boca por la necesidad de explorarle la concha.

"Schmale Plätze" Cap 17




Estaba vestido con una camisa blanca ceñida y pantalones de jeans gastados. En los pies tenía unos mocasines derruidos y no llevaba medias. Su rostro evidenciaba una ligera barba incipiente y se veía lo suficientemente bien como para comérselo.
“¿Sabe algo?, no es aconsejable abrir la puerta sin preguntar quién es”. Su profunda voz vibró a lo largo de todas las terminaciones nerviosas del cuerpo de Miley.
“Estamos dentro de un edificio sellado. Y, además, sabía que era usted”. Miley dio un paso hacia atrás para que Nick pudiera entrar.
“Entonces me sorprendo doblemente de que haya abierto la puerta. Acerca de anoche—”.
“¿Quiere tomar un café? Acabo de preparar una jarra”. Un torrente de miedo la obligó a obstruirle el paso. Miley se apresuró hasta la cocina para agarrar un par de tazas. Si él iba a decirle que lo lamentaba, ella podría esperar hasta después de fortificarse con el café.

“Por supuesto. Eso sería genial”. Nick vio moverse a Miley alrededor del pequeño departamento como si fuera un ratón enfrentado a un gato.
Miley sólo estaba parcialmente equivocado.
¿Acaso la había asustado tanto? Ella no parecía tan nerviosa cuando abrió la puerta en primer lugar. Sólo salió disparada cuando él comenzó a hablar.
Las fosas nasales de Nick se ensancharon ante el aroma de Miley. Parte de su esencia permanecía en ella, incluso si se veía recién duchada. El carácter posesivo se volvió ardiente y pesado en el pecho de Nick. Tenía que haber algún modo de rescatar esta situación. Algún modo que la obligara a darle otra oportunidad.
Nick se esforzó por pensar en un modo de explicar todo, pero no había forma adecuada de hacerlo.
¿Qué tal la verdad?, lo instó una pequeña voz en lo profundo de su mente. Demonios, ella había sido testigo de la verdad en vivo y en directo la noche anterior, ¿qué tendría por perder ahora?
Miley le entregó la humeante taza de café y sus dedos se rozaron. Sus ojos color verde esmeralda se cruzaron con los de Nick, y las pupilas de Miley se dilataron con un fugaz deseo.
Tal vez no fueron sólo las feromonas de Nick las que la excitaron la noche anterior.
“¿Acompaña el café con algo?”. La voz de Miley fue ronca y sus dedos temblaron.
“No, gracias”. Él observó ávidamente cómo Miley agregaba leche y azúcar a su propia taza y se sentaba en la diminuta mesa de la cocina.
“Entonces. Imagino que quiere su ropa y efectos personales”. Ella realizó un movimiento para levantarse y buscárselas.
“Eventualmente. Vuelva a sentarse. Pueden esperar”.
“Sí, puedo notarlo. ¿Dónde consiguió las ropas limpias? La última vez que lo vi, lo único que tenía encima eran pelos”. Miley lo desafío con la mirada.
“Tengo—amigos que me guardan un par de mudas de ropa en caso de que la transformación me tome de sorpresa. Me detuve en ese lugar antes”.
“Ah. Comprendo. Imagino que no podría haber caminado por la ciudad completamente desnudo”.
“Trato de evitarlo cada vez que puedo”. Bebió un sorbo de su café y se apoyó para abrir la caja de Pandora. “Imagino que tendrá algunas preguntas para hacerme”.
Resopló Miley. “Eso no es nada”.
“Dispare. Le contestaré todas las preguntas lo más honestamente posible”.
“Eso sería un cambio agradable”. Miley se puso de pie y echó la borra de su café en la pileta de la cocina. “En primer lugar, ¿también me convertiré en pantera? No sé cómo funciona todo esto, pero estoy bastante segura de que uno se transforma cuando lo muerden. Y usted me mordió”.
Más de una vez. La verga de Nick cobró vida al recordar. Apretó la taza de café con las manos y luchó por mantener el control. Ella merecía saber si iba a transformarse. “No, no le rasgué la piel lo suficientemente profundo como para intercambiar la enzima que la transformaría. No tiene que preocuparse por eso”.
“Bueno, algo es algo”.
Miley no pareció tremendamente aliviada al escuchar la noticia. ¿Qué más le preocupaba?... “¿Qué más le preocupa?”.
Miley agitó las manos a lo largo de la fina cadena que llevaba puesta y volvió a juguetear con sus anillos. Ella tampoco iba a mirarlo. Finalmente, miró a un pie a la derecha de Nick antes de hablar. “¿Acaso habría tenido, ya sabe, sexo conmigo si su transformación no hubiera sido tan inminente?”.
La correa que le sostenía el autocontrol se deslizó otro agujero. “Tal vez no habría actuado según mis deseos tan rápidamente si no hubiera estado luchando contra la transformación también, pero la he deseado durante mucho tiempo. Mi necesidad de tenerla no tuvo nada que ver con la transformación, eso sólo saboteó mi autocontrol”. La miró fijo hasta que ella le clavó la mirada. Nick no quería ningún malentendido. “Si hubiera quedado atrapado en ese elevador con otra mujer, no habría rendido el control a mi lujuria o forma por completo. De hecho, fue la primera vez que dejé al descubierto mi secreto al tener sexo con una humana”.
“Oh”. Los hombros de Miley se relajaron ligeramente y él pudo oler que sus jugos comenzaban a fluir. Miley no era inmune a él, con o sin feromonas.

"Schmale Plätze" Cap 16




¿Acaso eso quería decir que también se convertiría en pantera? Miley espió por la puerta corrediza de vidrio. Había luna llena. Tendría que preguntarse y preocuparse durante todo un mes antes de saber a ciencia cierta si le saldrían colmillos y pelo en la piel. Genial.
Y pensaba que esperar un par de días más hasta que le llegara el período menstrual era perturbador para sus nervios.
Por Dios. Cuando se equivocaba, lo hacía en grande. No, no podía haber tenido sexo en un elevador con algún con un bombón común y corriente con el que pudiera reírse después. Cuando Miley Cyrus se equivocaba lo hacía con todas sus energías. Tuvo sexo varias veces con el Gerente General de una compañía de las 500 más importantes de EE.UU., que resultó ser un maldito hombre felino.
¿Dónde estaba esa botella de vino?
Mientras se desplomaba sobre el sofá, resistió la tentación de emborracharse apoteósicamente. No resolvería nada y la resaca del vino sería atroz.
Como si la mañana siguiente ya no fuera a ser lo suficientemente mala.
Tendría que enfrentar a todas esas personas que la habían chocado en el elevador cuando ella estaba vestida con su bombacha al aire, cada vez que saliera de su departamento. Había estado allí, sólo vestida con la camisa de Nick y con una maldita pantera en el elevador.
Tal vez, simplemente podría ocultarse bajo las cobijas hasta que se venciera su contrato de alquiler y, luego, mudarse en la oscuridad de la noche.
Con un pesado suspiro, se levantó de la comodidad del sofá y caminó hasta la cocina para buscar una botella de agua. Cuando pasó el vestíbulo, la pila de ropas que había dejado caer al entrar le llamó la atención.
Su blusa y pollera mojadas dejaban un charco en los mosaicos y empapaba la chaqueta y los pantalones de Nick. Su camisa estaba en el baño, en el lugar en el que ella la había dejado al entrar a la ducha.
La curiosidad la hizo volver a levantar la chaqueta. Miley inhaló la esencia de Nick profundamente y una chispa de deseo involuntario se disparó por su cuerpo. Podría ser un enorme felino pero, como hombre, sí que sabía recorrer el cuerpo de una mujer. Sus senos sintieron un hormigueo al recordar, pero ella hizo los sentimientos a un lado.
Mientras buscaba en el bolsillo, encontró su billetera y un juego de llaves de su departamento. En algún momento Nick las iba a necesitar, ¿o no? Lo que quería decir que ella tendría que volver a verlo, después de todo. Un fugaz esbozo de esperanza destelló.
¡Espera un momento, hermana! ¿Acaso ella quería volver a verlo? Es decir, ¿qué ocurriría si la había convertido en pantera? ¿Eso era bueno? Miley no podía exactamente faltar al trabajo tres días al mes debido a la luna llena.
De alguna manera, ella creyó que a los clientes del Grove tampoco les agradaría tener una pantera entre ellos. ¿Acaso había alguna manera de controlar la transformación? ¿Cómo sabría si había cambiado a ciencia cierta? ¿Y qué fue todo eso de que él quería salir con ella durante meses?
Miley tenía muchas preguntas para hacerle al Sr. Jonas.
Ahora, ella simplemente necesitaba esperar hasta que apareciera.
Miley se despertó con la brillante luz del sol resplandeciendo en sus ojos y un sabor amargo en la boca. No tendría que haberse tomado esa segunda copa de vino. La cabeza le latía y los músculos que habían estado dormidos durante más tiempo del que ella quería recordar se sentían doloridos y estirados.
Por un adorable momento, no recordó nada de la procedencia de esos dolores. Luego, la realidad la arrasó. De alguna manera, sin darse cuenta, Miley había agarrado la camisa de Nick y la había llevado a la cama con ella.
La esencia de Jonas persistía en la costosa tela y se mezclaba con la suya propia. La combinación de fragancias le hizo saltar el corazón en el pecho y un hormigueo se esparció hacia abajo hasta su concha. ¿Cómo podía estar tan enojada con él y, aun así, desearlo?
Con un gemido y un insulto, salió de la cama y se tambaleó hasta la cocina para hacerse un café. De ninguna manera podía pensar tan filosóficamente sin cafeína en su sistema. Mientras la embriagadora infusión goteaba y burbujeaba en la cafetera, Miley se limpió los dientes. El área alrededor de la mordida en su hombro era sólo algo sensible al tacto.
El orgasmo que había logrado cuando él la mordió valía más que cualquier dolor menor que pudiera sentir. Las rodillas de Miley se sacudieron cuando la lujuria le arrasó el cuerpo. Suficiente de su enojo. Si Nick ingresaba por la puerta principal de su departamento en este preciso momento, era lo único que ella podría hacer para no saltarle encima.
Como si sus pensamientos lo hubieran llamado, sonó un suave golpe en la puerta. Ella cruzó el vestíbulo lentamente e intentó recobrar la compostura antes de responder la puerta. Sin siquiera mirar por la mirilla, supo que tenía que ser Nick. Después de todo, ella tenía las llaves de su casa y su billetera.
Con las rodillas temblorosas y respirando aun más entrecortadamente, abrió la puerta. Nick se encontraba apoyado informalmente contra el marco de la puerta y se veía tan condenadamente bien para haberse convertido en pantera la noche anterior.

domingo, 16 de octubre de 2011

"Schmale Plätze" Cap 15




Él volvió a ronronear.
“Me estoy volviendo loca. Finalmente había ocurrido. Heredé los genes de la vieja y loca tía Lucy y me he vuelto loca”. Miley aferró su cartera contra el pecho y se deslizó hacia abajo por la pared. La pantera/ Nick dio un paso en dirección a ella, pero Miley se resintió y, por eso, se detuvo.
El ruido de la parada del ascensor sonó horrendamente fuerte.

Nick perdió de vista a Miley cuando las puertas se abrieron y una multitud se presionó en el interior. Estaban tan apresurados por entrar que sólo notaron la presencia de Nick cuando ya se encontraban dentro con él.
Cuando los primeros que entraron al ascensor se paralizaron, los que venían detrás siguieron empujando y los tiraron al piso. Explotaron gritos a medida que la gente era pisoteada en el ímpetu. Nick gruñó y saltó sobre las víctimas caídas en dirección al grupo de gente que esperaba en el vestíbulo.
Las personas entraron corriendo al edificio y se apresuraron por salir de la tormenta. Nick se aprovechó de su distracción y corrió hacia la puerta principal. Con un último gruñido, esquivó al portero y salió disparado hacia la noche. No podía hacer nada hasta que se pusiera la luna y pudiera volver a transformarse. Sintió miedo por Miley mientras corría por las húmedas calles.
¿Realmente ella había creído lo que vio? ¿O acaso lo atribuyó a la locura del momento? ¿Acaso lo odiaba ahora?
Miley parecía tan asustada cuando las luces volvieron a encenderse. Demonios, él probablemente también se habría asustado, si la persona con la que había estado cogiendo se transformaba en un animal salvaje.
Pero Dios, sí que había estado bueno. Incluso si se corría el rumor de que Nick Jonas, el poderosísimo Gerente, era un hombre felino, habría valido la pena. Nunca se había sentido así en la vida. Esa sensación instantánea de conexión. Como dos piezas de un rompecabezas que se unen a la perfección.
El destino tenía un condenadamente mal sentido del humor. Había acechado a Miley durante meses y, cuando finalmente logró ponerle las manos encima, la asustó como un demonio. Y tendría que hacerlo de nuevo antes de que terminara el día.
 Miley se dio una ducha caliente y tomó su copa de vino. De alguna manera no la hicieron sentir mucho mejor. Caminó por los costados de su living y sus zoquetes se deslizaron silenciosamente sobre la alfombra.
¿Qué demonios había hecho?
¿Acaso todo lo que sucedido había sido real? Un reflejo en el vidrio del centro de entretenimiento le llamó la atención. Se acercó para ver mejor. Apenas por encima del borde de su remera había un semicírculo perfecto de marcas de dientes.
Con dos sorprendentemente claras marcas de colmillos.
Aparentemente había sido real. Miley se sirvió otra copa de vino.
Mientras bebía un sorbo siguió caminando e intentó ordenar sus pensamientos.
OK, pongamos algo de orden lógico a todo. En primer lugar, ella sabía que había estado a solas con Nick  en el elevador. Definitivamente no había ninguna pantera allí con ellos antes de que se interrumpiera el suministro eléctrico. En consecuencia, si Nick había desaparecido y una pantera había ocupado su lugar, Nick debía ser un hombre felino. El pánico amenazó con abrumarla, pero Miley se obligó a permanecer en el camino de la lógica. Acurrucarse en posición fetal y temblar de miedo no la ayudaría a poner orden a la situación.
OK, Nick era un Hombre felino. Y ella había tenido sexo con él. Con la mente adormecida, la disparó hacia las estrellas y le arruinó por completo la posibilidad de tener sexo con otro hombre. Y, durante esa experiencia multi-orgásmica, le había dejado su marca.
Más de una vez.


"Schmale Plätze" Cap 14




Nick le volvió a empujar el dedo dentro de la concha y añadió otro dígito, estirándola así aun más. Miley se empujó contra la mano de Nick. Sintió como si estuviera volando, era tan bueno que la mareaba.
“Confíe en mí”, susurró él mientras la jalaba sobre las rodillas sin retirarle la mano. Miley lloriqueó de necesidad mientras él se desplazaba por detrás de ella.
Embistió más rápido hacia adentro y hacia afuera de ella con la mano y, con el otro pulgar, le presionó el ano muy delicadamente.
Miley se sobresaltó ante el increíble placer. Sus senos se balancearon debajo de ella, rozaron la áspera alfombra y agregaron otra caricia a sus ya abrumados sentidos.
“Acabe para mí”, gruñó Nick desde atrás de Miley mientras le clavaba los dientes con suficiente fuerza como para que doliera.
Antes de que ella pudiera gritar de dolor, el ímpetu de su orgasmo la atacó ferozmente. Oleadas y más oleadas de placer brotaron de su palpitante concha y le derritieron los huesos en el proceso. Sus caderas se sacudieron contra la mano de Nick; esperaban que el tsunami no cesara por toda la eternidad.
Antes de que Miley pudiera recuperarse del devastador orgasmo, Nick la aferró de las caderas con las manos y le metió la verga en la concha; se hundió por completo. Otra oleada le atacó bruscamente los maltrechos sentidos y la ahogó con su poder.
“¡De nuevo!”, gruñó él mientras la embestía profundamente y se inclinaba para capturarle los senos con las manos. “Quiero sentir que acaba alrededor mío, que sus músculos me ordeñen”. Nick le hundió los dientes en el hombro y el dolor se mezcló con el placer hasta que Miley no pudo diferenciarlos.
Sentir que sus velludos muslos le presionaban el culo y que su pecho se frotaba a lo largo de su espalda le ofreció una sensación de protección, incluso cuando eso no dejaba de hacerle zumbar los nervios. Miley se sintió rodeada y adorada, y caliente como el infierno.
“Acabe para mí, Miley. Es mía”. Él le mordió el cuello esta vez mientras le apretaba los pezones ligeramente.
Con cada golpe de su verga, Miley voló más y más alto. Cuando Nick le palmoteó el culo con la mano, fue demasiado. Incluso si ella habría querido detenerse, no podría haberlo hecho. Una erupción de deseo destruyó todo a su paso y le disparó la mente en dirección a la inconsciencia.
Apenas consciente, Miley sacudió el cuerpo con las secuelas mientras Nick le embestía la concha con más fuerza y velocidad. Las uñas de Nick se clavaron en las caderas de Miley, pero ella casi ni lo notó. Ya no le importaba lo que le hiciera ahora. Supo que nunca volvería a ser la misma. Nunca nada ni nadie, podrían compararse con esta experiencia.
“¡Sí!”, gritó él desde atrás de Miley.
O, al menos, eso fue lo que ella pensó que dijo. Resonó como un gruñido salvaje.
“¿Nick?”. Esta vez, de ninguna manera iba a creer que era el elevador. Ese gruñido felino provenía de su garganta. Miley no tenía idea de cómo, pero así era.
Nick se retiró de ella sin hablar. El sonido húmedo y de succión de su pene al dejarle el cuerpo sonó obsceno en el silencio.
“¿Nick? ¿Qué está sucediendo?”.
“No—puedo—detenerlo”.
“¿No puede detener qué? ¡Hábleme! Dígame qué está sucediendo”. Ella extendió los brazos para tocarlo en la oscuridad, pero no pudo encontrarlo. “¿Dónde está?”. La mano de Miley cayó sobre algo suave.
¿La chaqueta de Nick?
Las luces titilaron y se encendieron y, mientras ella pestañeaba para limpiarse las lágrimas de dolor ante la brillante luz, miró fijo directamente a los ojos marrones de una pantera.
 “Lindo gatito”. Miley vio que lo suave que tenía en la mano era la cola del gran felino y la soltó violentamente. Ella retrocedió lentamente hasta el extremo del elevador que descendía y buscó algo con lo que poder cubrirse.
¿Dónde demonios estaba Nick? Intentó dar un vistazo alrededor del elevador y lo buscó. No estaba.
“¿Nick?”, gritó ella con pánico; esperaba que apareciera del aire.
La pantera dejó salir un ronroneo silencioso.
“¿Nick?”, volvió a preguntar ella mientras miraba fijo al gato.
Meneó la cabeza hacia un lado y volvió a mirar a Miley. Cuando sus ojos se desviaron hacia su concha desnuda, le lamió los pliegues.
“¡A la mierda! Es usted”. Miley agarró la camisa de Nick y se la puso bruscamente.
Giró la cabeza y no pudo pensar coherentemente. Se encontraba en un elevador con una pantera, una pantera que era el Gerente General de una compañía multimillonaria.
Y que acababa de cogerla sin mayores miramientos.
“¿Realmente es usted?”.


"Schmale Plätze" Cap 13




“Ah, no, pero estoy comenzando a descubrirlo”. Cada roce de la mano de Nick disparó energía directamente hacia su dolorida concha. El clítoris le latía de necesidad de él, pero Nick limitó su atención a su pie. Nick estaba tan lejos del lugar al que ella quería que llegara, pero lo que estaba haciendo se sentía tan bien que no podía quejarse.
Sus fuertes dedos se presionaron contra los músculos de las pantorrillas de Miley y le quitó toda molestia y dolor acumulados durante el día con un masaje. Nick no parecía estar para nada apurado de llegar a su goteante concha. Miley separó más las piernas y esperó que él notara el indicio y usara esos dedos en un lugar algo más elevado.
O no lo notó o, deliberadamente, la estaba ignorando, porque dejó las manos alrededor de la parte posterior de sus rodillas. Cuando su ardiente respiración le rozó esa sensible área, Miley casi salta desde dentro de su piel.
“Tranquila, dulzura”. El tono de la voz de Nick fue grave y gutural, casi un gemido.
¡Ja! No había nada de fácil en yacer inmóvil mientras él le lamía y besaba las piernas de arriba hacia abajo. Miley sintió que él se movió entre sus piernas abiertas, pero Nick sólo se arrodilló en ese lugar; no se acercó.
¡Dios!, Miley pudo sentir que la punta de su verga le rozó el muslo mientras se movía. ¡Esto sí que era una tortura! Ella deseaba que esa verga embistiera dentro de ella y no, que la provocara con su cercanía.
Nick desplazó las manos más hacia arriba sobre sus muslos hasta que los dedos le rozaron las curvas inferiores del culo. Lo suficientemente lento como para hacerla gritar, volvió a deslizarlos hacia abajo. Una y otra vez, Nick recorrió ese atormentador camino, y se acercaba cada vez más a su concha, pero nunca la tocaba.
Miley lloriqueó de frustración. Él la mantuvo al límite de explotar, pero nunca la llevó más allá.
“Puedo oler su orgasmo”, gruñó él con los labios presionados contra el culo de Miley.
La ardiente respiración resopló sobre sus húmedos labios vaginales, y la voz de Nick vibró a través de su concha. ¿Soportaría una sobredosis de lujuria? El corazón de Miley palpitó de necesidad.
“Puede olerla toda”. Lo dijo con voz tenue, pero no le importó. Tuvo suerte de poder hablar siquiera.
Los labios y la lengua de Nick la incendiaron, cuando él llegó alrededor de su culo a los besos y lengüetazos. Todos los nervios del cuerpo de Miley estaban sobrecargados pero, aun así, Nick la llevó un poco más allá. Mientras se acercaba a su concha, ella elevó las caderas en un gesto de súplica. ¡Santo Dios, si no la tocaba pronto ella simplemente podría morir!
“Paciencia”.
¡Paciencia un cuerno!
Él se rió por lo bajo y las vibraciones la hicieron estremecer. ¿Acaso ella lo había dicho en voz alta?
Con un dedo, Nick le rodeó el orificio de los hinchados labios y se empapó de sus jugos.
“Está tan mojada para mí”. Nick le metió el dedo lentamente. “Tan caliente”.
¿Caliente? ¡Miley era un maldito infierno! Un maldito volcán que sólo esperaba hacer erupción. Nick le deslizó el dedo lentamente hacia adentro y hacia afuera del canal y le rozó las terminaciones nerviosas en el proceso. Con la mano que tenía libre, le presionó el abdomen por encima del hueso púbico y cada latido de su dedo la empujó cada vez más cerca del límite.
Miley respiró con diminutos jadeos, y el sudor le goteó por le rostro, mientras ella se tensaba para llegar más allá del límite antes de que Nick se detuviera. Miley casi grita cuando él le sacó el dedo por completo de la concha.
“¡No!”, gimió ella.
“Shhh No la dejaré así colgada”.
Miley quiso gritar de frustración. Estaba tan condenadamente cerca. Él volvió a hundirle el dedo en los jugos y, luego, lo usó para lubricarle el ano. Los músculos de Miley se tensaron automáticamente.
“Confíe en mí, no haré nada que no quiera que haga. Relájese”. El dedo de Nick recorrió un rastro de llamas entre su concha y su trasero y la hizo suavizar contra su cuerpo. Miley se derritió más que relajarse.

"Schmale Plätze" Cap 12





“Sí. No creo que le agradaría que su gente supiera que tuvo sexo en un elevador con la gerente del Grove”. Ella bajó la mirada y jugueteó con botón de la chaqueta de Nick.
Él la tomó de la mano y la jaló más cerca de él. “No me avergüenzo de eso. De hecho, hacía bastante que esperaba una oportunidad de invitarla a salir”.
“¡No me joda! Llegué aquí hace seis meses y nunca he estado a menos de cinco pies de distancia de usted”. Miley se mordió el labio inferior como si quisiera morderse las palabras.
“Lo sé, pero la he observado bastante. Aunque, ahora que sé que trabaja en el Grove, tengo un incentivo adicional para conocerla mejor”. Como si necesitara conocerla más después de que ella le desbaratara el control. “Tal vez si ceno con vino suficientes veces con usted, podría subir mi nombre en la lista de espera”. Nick llevó las manos de Miley hacia sus labios y se metió su dedo en la boca.
“Eso podría arreglarse”, dijo ella con un suspiro entrecortado. Nick pudo oler el deseo que recorrió el cuerpo de Miley ante su roce y eso disparó su ya desenfrenada lujuria.
Ella se inclinó en dirección a él con los ojos ardientes de deseo, y el piso desapareció debajo de ellos.
                             

A Miley se le estremeció el estómago cuando el deseo la golpeó con fuerza y el elevador cayó. La combinación de tener la boca de Nick alrededor de su dedo con la caída libre la mareó.
El elevador se detuvo con un sacudón y ella cayó sobre Nick.
“¿Qué fue eso?”. Le dolió el dedo cuando lo rozó contra uno de los afilados dientes de Nick. Demonios, ¿qué tenía en la boca a todo esto?
“Deben estar trabajando en los cables. Probablemente saldremos de aquí en muy poco tiempo”. Nick le acarició la cadera y se deslizó sobre las nalgas de su culo.
“Oh. “Humm, eso es bueno”. ¿No? Miley no pudo pensar al tener los dedos de Nick estimulándole el pliegue trasero.
Sus pezones se endurecieron atentamente y rogaron por su roce, y todos sus pensamientos referentes a comportarse correctamente desaparecieron por la ventana de los refranes. Si ésta era su última oportunidad de estar con Nick, iba a aprovecharla al máximo. Demonios, fue él quien había dicho que todo lo que hicieran quedaría en secreto. ¿Por qué no iba a rendirse a las ansias que sentía?
 Nick no parecía preocuparse por ningún tipo de auto-recriminaciones de ese estilo. Miley se sacó la camisa por los hombros. Un escalofrío le recorrió el cuerpo cuando sus senos desnudos se rozaron contra el velludo pecho de Nick. El rígido músculo le quitó la respiración. Seguramente debía hacerse algún tiempo para hacer ejercicios entre sus reuniones de negocios.
“Tiene el culo más dulce del mundo”. Nick le moldeó las nalgas con las manos, y uno de sus dedos salió disparado para provocarle el orificio.
La sangre de Miley le hirvió en las venas ante su roce. Un hormigueo se esparció desde su concha y por todo su cuerpo. Miley frotó los hinchados labios vaginales contra el acerado muslo de Nick. El vello de sus piernas le estimuló el capullo y le envió poderosas oleadas de energía directamente al corazón. Miley no dejó de derramar sus fluidos a medida que Nick la apretaba con más fuerza.
“Podría pasar horas tocándole todo el cuerpo. Usted es como una mesa servida con todos mis platos favoritos, y no sé por dónde comenzar”, le gruñó Nick al oído.
“No deje que lo detenga”. Que la tocara durante horas le parecía una idea condenadamente excelente.
Con un movimiento sorprendentemente rápido, la recostó sobre el estómago frente a él. “Ahora sí puedo tocarle cada pulgada del cuerpo y no distraerme con sus hábiles dedos”.
“No es precisamente torpe”. ¿Cómo había podido moverse tan rápido? En un segundo Miley se estaba frotando contra su muslo prácticamente lista para acabar con poca ayuda de su parte. Al siguiente instante, estaba despatarrada sobre el estómago y Nick se encontraba de rodillas a su lado.
Él le levantó el pie y le masajeó el arco.
“Ay, Dios”, gimió ella. Eso se sintió tan bien después de haber llevado zapatos de taco alto todo el día.
“¿Sabía que el pie es una zona erógena?”. Le posó un beso en el arco y siguió acariciándolo.
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Capi dedicado a mi Oshita...  espero te guste .. beshitossss!!!