sábado, 14 de mayo de 2011

"My Sinned Sweet" Cap 10




La intención de Nick había sido que todo el placer recayera en Miley, pero entre el orgasmo de ella y el deseo manifiesto que sentía él, había llegado a un punto sin retorno. De modo que ni siquiera intentó contenerse. Se frotó contra ella una última vez y de su pecho salió un gruñido entrecortado a medida que la fricción lo lanzaba al clímax justo detrás de ella.
Al rato, los músculos de Miley se relajaron y su respiración se tornó acompasada. Él se apartó a un lado para que el grueso de su peso no recayera sobre ella, y luego le volvió a bajar la falda y le subió los tirantes del body.
Poco a poco, ella abrió los ojos y lo miró con una expresión atónita y aturdida.
—¿Estás bien? —preguntó Nick.
Ella asintió con un movimiento brusco, bajó otra vez las piernas temblorosas al sofá y se cubrió la cara, lanzando un gemido.
—No puedo creer que tú, que yo, que nosotros…
Él rió entre dientes porque estaba preciosa cuando se agitaba.
—Créelo —con suavidad le apartó las manos y le acarició el mentón con el dedo pulgar—. Y lo último que deberías sentir es bochorno.
—No puedo decir que haya tenido una gran experiencia con estas cosas —reconoció levemente ceñuda—. Y jamás había tenido un orgasmo con la ropa puesta.
—Si te hace sentir algo mejor, yo tampoco —ironizó. Sólo podía imaginar cómo iba a ser cuando estuviera de verdad dentro de ella. Devastador, sin duda.
Pensó en los próximos tres días que tendría con Miley, y entre las actividades nupciales y la ceremonia, quería cerciorarse de disponer del máximo tiempo posible con ella. Y no solo por el sexo que ella creía que era lo único que aportaría esa aventura. Quería disponer de la oportunidad de conocerla de verdad, y al revés.
Sonrió al pensar en la idea y esperó que ella no se mostrara reacia cuando descubriera lo que planeaba, porque iba a demostrar lo aventurera que estaba dispuesta a ser con él.
—Mañana por la noche, después del ensayo de la boda y de la cena, ¿qué te parece si nos escabullimos de aquí y hacemos algo divertido?
Eso despertó su interés.
—¿Qué tienes pensado?
Quería que fuera una sorpresa, pero empezaba a pensar que Miley era una mujer a la que le gustaba estar preparada. De modo que sólo le dio la información que consideró que necesitaría para prepararse para la aventura.
—Lo único que necesitas saber es que has de llevar pantalones y una chaqueta. Yo me ocuparé del resto.
   ¿Qué tal vuestro día en el spa? —le preguntó Lucas a Ashley y a las damas de honor sentadas a la mesa a su alrededor durante la cena.
El ensayo de la ceremonia nupcial había transcurrido sin incidentes y en ese momento los invitados y la familia de Lucas disfrutaban de la cena en el restaurante de cinco estrellas del Delaford, el Winery. Adrede, Miley había ocupado el asiento junto a su hermana y frente a Nick con el fin de ofrecerse distancia. Pero en ese instante comprendía su error. La situaba directamente en el campo de visión de él, lo que terminaba por distraerla demasiado.
De hecho, lo había tenido toda la mañana en su mente, y eso que no habían practicado el sexo, y se hallaba impaciente por descubrir qué era lo que había planeado para los dos esa noche. Se sentía tan embriagada como una adolescente que aguardara con ansiedad su primera cita, y hacía siglos que no experimentaba esa clase de reacción con un hombre. Era una sensación emocionante que abrazaba con todo su corazón.
—Esos tratamientos en el spa deben de haber hecho maravillas —comentó Nick al dejar el tenedor en el plato vacio de la ensalada antes de mirar al otro lado de la mesa—. Desde luego, a Miley se la ve resplandeciente y más relajada que nunca.
Miley estuvo a punto de atragantarse con el agua que bebía.
Sabía que el comentario no tenía nada que ver con el spa y todo con el orgasmo que le había proporcionado la noche anterior. Diablos, prácticamente se estaba regodeando.
Ashley miró primero a su hermana y luego a Nick y sonrió.
—Sí, está resplandeciente, ¿verdad?
Miley dejó el vaso en la mesa y se negó a permitir que él sacudiera su compostura en público.
—Hay algo maravilloso en un largo y placentero masaje. Permite liberar toda clase de tensiones.
—Mmm, puede que tenga que probarlo —indicó Nick con su incorregible sonrisa.
Miley tuvo que contenerse para no soltar una carcajada.
La cena transcurrió con un ritmo agradable, entre conversaciones divertidas entre las damas de honor y los padrinos, carcajadas y demasiados coqueteos entre Nick y ella.
Si alguien los notó, especialmente su hermana, nadie hizo mención de ello. O quizá todos estaban acostumbrados a la atracción que sabían que existía entre ellos y no le prestaron más atención.
La cena concluyó pasadas las diez y todo el mundo siguió su propio camino.
Mientras Miley salía del restaurante con el resto del grupo, Nick se situó al lado de ella y le tocó ligeramente la base de la espalda al tiempo que inclinaba la cabeza.
—Ve a cambiarte y reúnete conmigo abajo, en la entrada lateral del hotel —susurró antes de irse.
Tardó cinco minutos en separarse de su hermana y de las otras damas de honor, y diez minutos adicionales hasta que atravesó las puertas dobles de cristal para salir a la zona lateral del hotel enfundada en unos vaqueros, una blusa de manga larga y una chaqueta de lana.
Nick no estaba allí, aunque unos segundos más tarde, una Harley Davidson negra y plateada se detenía delante de ella, el típico sonido ronco del motor tan llamativo como el hombre que la conducía.
Él le sonrió.
—Sube —le entregó un casco negro idéntico al que llevaba puesto él—. Vamos a dar una vuelta.
Hasta donde llegaban las sorpresas, ésa era una que jamás habría imaginado.
—Bromeas —nunca en la vida había montado en una moto, y la idea de hacerlo le intimidaba—. ¿Por qué no podías haber venido con uno de tus deportivos?
—Porque así es mucho más divertido. Ya lo verás.
Ella movió la cabeza, todavía indecisa.
—Creo que soy demasiado joven para esto.
Él puso los ojos en blanco ante esa excusa tan poco convincente.
—Eres tan joven como te sientas. Vamos, Miley —instó con dulzura—. Sé un poco espontánea y prueba algo nuevo.
«Sé espontánea».
Tuvo la certeza de que su elección de palabras no era más que una coincidencia. Sin embargo, bastaron para darle valor para ser más aventurera que nunca antes en la vida.
Antes de recobrar la sensatez, aceptó el casco, se lo puso y dejó que él le asegurara la correa debajo del mentón. Luego, con la ayuda de Nick, se sentó detrás de él, de modo que sus muslos lo enmarcaron en una posición increíblemente íntima.
—Debes sujetarte con fuerza —le agarró las muñecas, la pegó más contra su espalda y le juntó las manos por debajo de su cazadora de cuero—. Puede que de otro modo se te enfríen los dedos. Esto los mantendrá cálidos.
Miley plantó las palmas de las manos sobre el algodón suave de su camiseta y notó los músculos marcados del abdomen, sintiendo el calor que emanaba de él como si fuera un horno.
Cuando aceleró, todo el cuerpo de Miley vibró junto con la moto. Aunque aún no se habían puesto en marcha, ya podía notar el poderío latente de la máquina.
—Como ésta es mi primera vez, ve despacio y tranquilo —no quería que su primera experiencia fuera algo salvaje—. Preferiría no estar escayolada de cuerpo entero para la boda de mi hermana mañana.
Él rió entre dientes.
—Seré gentil contigo, cariño. Te lo prometo.


Cumplió su palabra. Nunca había sido un conductor temerario ni sentido la necesidad de la velocidad, y esa noche tuvo un cuidado especial. Quería la confianza de Miley. Quería que viera que no era la clase de hombre rebelde y salvaje, ni que corría riesgos innecesarios, tal como sabía que pensaba de él.
Hacia una noche magnífica, fresca pero despejada, y se llevó a Miley en un paseo turístico alrededor del perímetro de Crystal Lake.
Poco a poco, notó cómo ella se relajaba contra su espalda, y las manos que se habían unido alrededor de su estómago perdieron esa rigidez mortal.
Pasado un rato, encontró un rincón a un lado del camino que disponía de una vista perfecta del lago y allí frenó.
—Bien, ¿qué te ha parecido? —le preguntó una vez que desmontaron y se quitaron los cascos y ella se extendió el cabello sedoso con los dedos.
La respuesta vivaz fue justo lo que Nick había estado esperando.
   ¡Ha sido asombroso!
—Bien, me alegro —le ofreció la mano—. Vamos a sentarnos junto al lago.
Sin titubear, ella entrelazó los dedos con los suyos de forma íntima. Fue un gesto sencillo, espontáneo, pero era una de esas pequeñas cosas que Nick apreciaba y disfrutaba, porque parecía una extensión de la fe que Miley tenía en él. O así le gustaba considerarlo.
La condujo por la hierba hasta un grupo de rocas grandes cerca del borde del lago. Se sentó sobre la más grande y la ayudó a acomodarse a su lado.
   ¿Por qué me da la impresión de que no te has divertido mucho ni tenido suficientes aventuras en la vida? —preguntó él.
Lo miró con un centelleo divertido en los ojos.
—No todos podemos permitirnos el tipo de diversión que tú puedes darte.
—No hablo necesariamente de cosas materiales —dijo, bajándose la cremallera de la cazadora para disfrutar del frescor de la noche—. Hace tres años que te conozco y siempre has dado la impresión de ser reservada, completamente opuesta a la personalidad abierta y jovial de tu hermana. Más seria.
—Ashley es también cinco años menor que yo —repuso, como si eso explicara por sí solo las actitudes contrarias.
Nick sabía que también eran tres años los que lo separaban a él de Miley, y se negó a emplear eso como una defensa con su hermana o un modo de distanciarse de él.
—No creo que las diferencias en vuestras personalidades tengan algo que ver con la edad.
Ella adelantó el mentón.
—Que yo sea menor que Ashley tiene que ver todo.
— ¿Por qué, porque te hace mucho más madura? —preguntó, arrastrando la última palabra en un intento de establecer una atmósfera ligera entre ellos.
Ella esbozó una leve sonrisa, pero eso no desterró por completo la incomodidad que transmitía su mirada.
—Digamos que tuve que crecer deprisa.
Pasaban de lo superficial a lo emocional, justo lo que él quería.
—¿Por qué? —preguntó con voz baja.
Ella observó la luz plateada que rebotaba en el agua y él rezó para que no lo aislara en el momento en que al fin había podido escalar una de sus laderas.


5 comentarios:

  1. waooo
    que hermoso...
    amo cuando nick se porta asi
    tan lindo tierno unico
    awww lo amo...
    jejeje
    espero que la sigas sis...

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  2. Opino lo mismo q Katy
    esta hermoso el capi...
    y lo siento x comentar hasta ahora
    ya sabes... mi hermano ¬¬ pero en fin
    estubo... :O Genial
    bye sis cdt.

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  3. q bonito cap
    me encanto
    sigue pronto
    cuidate bye

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  4. Awwwwwwwwwwww!!!
    Qe Tierno Nick!!!
    Tan lindo!!!
    hehe
    Ezpero zubaz pronto!!!
    Adoro ezta nove!!!
    Cuidate!!
    Bezoz!!!
    xoxoxooxoxo

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  5. hey! estas bien es qe ultimamente no subes nada ya va como una semana sin q subas

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