martes, 20 de septiembre de 2011

"Schmale Plätze" Cap 6




Ella no tenía idea alguna de que al ofrecerle protección y marcarla con su esencia, Nick la había reclamado como propia. Cualquier otro Hombre felino de la ciudad reconocería esa marca. Los hombres felinos quizás no formaban pareja para toda la vida como los hombres lobo, pero ningún gato se atrevería a meterse con su pareja mientras él la reclamara. Y ella ni siquiera se había dado cuenta.
Pero el cuerpo de Nick sí. La influencia de la luna, la esencia de tenerla cerca y desnuda, un cuerpo excitado tan cerca de él le rasgaba el autocontrol como si fuera de papel.
“¿Tiene frío? Podría compartir la chaqueta con usted”.
Nick no tenía frío, ni siquiera en los días más fríos del invierno. Su sangre de hombre felino lo mantenía caliente todo el año. Pero, antes de que pudiera protestar, ella abrió la chaqueta y lo acurrucó dentro de ella.
Sentirle los senos presionados contra el pecho fue demasiado como para que lo pudiera ignorar. La necesidad lo llevó al límite de la razón, y saltó sin siquiera mirar. Se le escapó un gemido cuando le elevó el rostro para besarla.
Los labios de Miley eran tan ricos y seductores como había pensado. Incluso más. Sabía a menta y calor, y Nick le deslizó la lengua dentro de la boca para explorarla aun más.
Miley le recorrió el pecho a través de la camisa con las manos, y él se estremeció de placer. La camisa era un obstáculo, Nick no quería que nada se interpusiera entre su piel y la de ella. Con un gemido, se abrió bruscamente la costosa camisa de seda hasta que las manos de Miley pudieran tocarle la piel.
“¡Oh, Dios mío!”, jadeó ella contra los labios de Nick. Le clavó las uñas en los pectorales y, luego, las rozó sobre sus tetillas. “Tiene un excelente cuerpo”, murmuró ella antes de lamerle el pecho de arriba hacia abajo.
“No es nada en comparación con el suyo”. Nick le desabrochó el corpiño y dejó que los pechos cayeran libres sobre sus manos. Los cremosos globos pesaban mucho y eran suaves como la seda. Ella tenía curvas de sobra y él quería explorar cada pulgada.

Sentir las manos calientes de Nick en sus senos envió un nuevo ataque de necesidad a través del cuerpo de Miley. La crema le empapó los muslos a través de la bombacha y Miley se frotó contra la erección dura como el acero que ostentaba Nick.
¡Dios! ¡Ella nunca había estado tan excitada en la vida! Los labios de Nick eran como una droga y arrasaban toda voluntad de resistencia; ah, y sus manos eran mágicas. Nick le pellizcó y estimuló los pezones con las ásperas yemas de los dedos mientras que, con las palmas de las manos, le acariciaba las curvas inferiores de los senos. Miley sintió el salvaje ímpetu de empujarlo contra la pared y treparse sobre él hasta cogerle y hacerle explotar la cabeza.
Le corría fuego por las venas y estaba más que contenta de sentir el ardor. Nick llevó la mano más hacia abajo para provocarla a través de la ropa interior, y Miley quiso gritar de frustración. No quería que nada se interpusiera entre sus pieles. Con dedos temblorosos, ella le desabrochó la hebilla del cinturón y le abrió la bragueta. El áspero ruido del cierre relámpago resonó exageradamente alto en la quietud del elevador.
Su pene sobresalió: grande e imponente. Miley deseó poder verlo, pero la total oscuridad del elevador era implacable. En cambio, le investigó la verga con los dedos y se maravilló ante la longitud y el espesor. Un escalofrío de temor y excitación le recorrió velozmente la columna de arriba hacia abajo.
Ella inclinó las rodillas para bajarse sobre él y comenzar a chupársela, pero Nick la jaló hacia arriba.
“Permítame”.
Nick le rozó el velludo pecho contra el estómago y los muslos antes de que ella sintiera su ardiente respiración sobre sus empapados labios vaginales. El aire quedó atrapado en su garganta cuando los dedos de Nick le recorrieron lentamente el clítoris a través de la ropa interior.

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Bueno chicas aquí termina la maratón espero les guste un beso grande a todas--- <3


"Schmale Plätze" Cap 5




“¿En serio?”.
“Se lo prometo, no miraré”. Su voz se tiñó de risa.
Miley resopló. Podía mirar todo lo que quisiera. De todos modos, estaba tan oscuro que no iba a poder ver nada. Ella estaba siendo ridícula. Le dolían los músculos por el escalofrío, y sus dientes ya no soportaban los chasquidos sin quebrarle la mandíbula. Lo que dijo Nick tenía sentido.
“Confío en que será un caballero y no le mencionará esto a nadie”, dijo ella, mientras se desabotonaba la blusa.
“Promesa de boy scout”.
Quitarse la ropa frente a un hombre hermoso que la miraba, se sintió entre extraño y algo excitante. Incluso si no podía ver nada, él sabía que se estaba desnudando. El deseo le arrasó el cuerpo y le envió hormigueos entre las piernas.
La blusa mojada cayó de sus temblorosos hombros con un plaf. Luego le tocó el turno a la pollera tubo: Miley se sacó la enagua con ella. También se sacó los zapatos y las medias hasta quedar vestida sólo con el corpiño de encaje y la bombacha.
“A-Ahora t-toma ré la ch.-chaqueta”.
“Seguro”. La voz de Nick fue casi un gruñido.
Le rozó las manos con las suyas cuando le entregó la chaqueta. Más escalofríos se dispararon por el cuerpo de Miley. Se le hinchó la concha y una gota de fluido le humedeció las piernas. Miley estaba de pie junto al hombre más atractivo del edificio, vestida sólo con su corpiño y su bombacha, ¿acaso era de sorprender que estuviera excitada?
La chaqueta todavía mantenía el calor del cuerpo de Nick y tenía el mismo olor a limón, y también algo más. Un dejo de esencia a almizcle que nada tenía que ver con los perfumes artificiales, y mucho que ver con el hombre. El calor la envolvió mientras la esencia de Nick la rodeaba y se filtraba en su cerebro.
“¿Mejor?”.
“Humm, mucho mejor. Gracias”. Ella se acurrucó más profundamente dentro de la chaqueta.
“Me alegra haberla ayudado”.
 La visión nocturna de Nick penetró fácilmente la oscuridad del elevador. Pudo verle el pálido cuerpo claramente mientras ella se sacaba cada prenda de ropa y la dejaba caer al piso. Con cada prenda que se quitaba, el costado animal dentro de Nick se agitaba. El cuerpo desnudo y totalmente femenino se encontraba a pulgadas de él, y las manos de Nick ansiaban tocarla.
El aroma de su excitación le inundó la mente y le agitó la lujuria en su interior. La esencia de Nick se combinó con la de jazmín de Miley, se mezclaron y formaron un nuevo aroma que estimulaba los sentidos.



"Schmale Plätze" Cap 4




Las feromonas que emitía el cuerpo de Nick durante las lunas llenas ya debían estar teniendo efecto en ella. Dios, tenía que salir del elevador antes de atacarla.
“Déjeme intentarlo”, dijo él mientras se acercaba al panel empujándole el cuerpo.
“Adelante, pero no creo que su dedo tenga mucho más efecto que el mío”.
A él no le importaba que ella pensara que era un arrogante. ¡Necesitaba salir de aquí!
   Miley inhaló la esencia a limón de su perfume mientras Nick la rozaba. Ella no estaba segura de si debía sentirse alegre o molesta de que él pensara que ella no podía oprimir el botón de emergencia correctamente. Pero, tal vez, él también era claustrofóbico a los roces. Sólo Dios sabía que a ella no le agradaba estar atrapada en ese lugar estrecho.
Su cuerpo volvió a estremecerse; fue una combinación de la cercanía de Nick y de sus propias ropas mojadas. Le dolía la mandíbula por intentar evitar que le chasquearan los dientes. Gracias a Dios estaba oscuro y él no podía ver su terrible estado. Cabellos mojados y que le caían en hebras, maquillaje corrido, y ropas empapadas que se le pegaban al cuerpo. ¿Qué demonios había hecho para merecer esto?
“Creo que tiene razón. Parece que quedaremos atrapados aquí hasta que vuelva la energía eléctrica o hasta que arreglen el generador”.
“G-g-genial”, tartamudeó ella entre los chasquidos de sus dientes.
“¡Santo Dios! ¡Está helada!”. Nick le aferró las manos y comenzó a frotarlas enérgicamente.
“E-Estoy bien”. Ella se estremeció violentamente.
“No, no lo está”.
Miley creyó escucharlo maldecir por lo bajo, pero no estaba segura. Tenía los dedos de los pies tan fríos que comenzaban a acalambrarse dentro de los zapatos de taco alto, y el dolor la distraía del hombre que se encontraba con ella en el elevador. ¡Qué noche del demonio!
“Tome esto”.
Ella escuchó el susurro de una tela y sintió el peso de la chaqueta de Nick en las manos.
“Si se saca las ropas húmedas y se pone esto, se deberías calentar en un santiamén”. Su voz sonó tensa.
¿Por qué tendría que sentirse tenso? Era ella la que se estaba congelando y a la que le habían dicho que se sacara la ropa frente a un completo extraño. Si iba a desnudarse con él al lado, quería que fuera dentro de sábanas limpias y con una caja de preservativos cerca.
“No, en serio, estaré bien”. Ella le entregó la chaqueta mientras más escalofríos le hacían temblar el cuerpo.
“Srita. Cyrus, se lo prometo, no le estoy sugiriendo que se quite la ropa por ningún motivo lascivo. Es sobrevivencia básica. Estará mucho más cómoda si está seca”.

"The Wild Walk" Cap 16




Miley levantó la cabeza y se encontró con sus oscuros y hechiceros ojos.
—Siempre lo hago.                                   
—¿Dormiste bien?
—Como una piedra. Gracias por el orgasmo.
—Fue mi placer.
Miley sonrío a duras penas.
—No, creo que fue sólo mío. Lamento eso.
Nick sonrió ampliamente en respuesta y a gatas salieron de la tienda de campaña, Miley se dirigió directamente al cuarto de baño. Notó después de haber usado las instalaciones que sólo tenía la ropa que llevaba encima. Ni siquiera tenía un cepillo de dientes o un peine para arrastrar por su pelo. Se aclaró la boca con agua, luego alzó la vista y se vio en el espejo sucio, haciendo una mueca ante los remanentes del maquillaje que se había aplicado ayer. Necesariamente tendrían que detenerse hoy para comprar lo imprescindible. Esperaba que Nick estuviera dispuesto a eso. ¿Y dónde demonios escondía el vial y su móvil? Tenía que encontrarlos.
Ya estaba desarmando la tienda cuando ella regresó.
—Nick, necesitaré algunas cosas.
—Eso ya está cubierto —dijo él sin voltearse—. Me imaginé que necesitarías algunas cosas de chicas y tengo que conseguir un nuevo asiento para la moto. No puedes seguir montando en ese diminuto asiento de atrás. No con el kilometraje que debemos recorrer en los siguientes días.
¿Cosas de chicas? Ella se rió de eso. ¿Un nuevo asiento? ¿Kilometraje?
—Así que, ¿cuán lejos iremos?
—No puedo decirtelo. —Guardó la tienda plegada en el bolso y se puso de pie, enfrentándola—. Pasearemos de aquí a allá. Disfrutarás del panorama.
Ella puso los ojos en blanco cuando lo siguió hacia la moto. Panorama. Genial. Eso revelaba mucho.
Después de empacar, Nick le tiró su chaqueta e hizo que se la pusiera.
—¿No deberías tenerla tú? Estarás al frente.
—Estaré bien hasta que te consigamos una chaqueta. —Se sentó a horcajadas sobre la moto y la miró—. Vamos. Tenemos mucho que hacer hoy.
Con un suspiro de resignación, subió a la Harley y envolvió los brazos alrededor de él, manteniendo su sujeción mientras él salía raudo del campamento. La primera parada fue en un pequeño establecimiento familiar donde tomaron una taza de café, concentrado y fuerte y sabía maravilloso. Los bollos estaban un poco secos, pero después de no haber cenado la noche anterior eran el cielo en la tierra. Después estuvieron de vuelta en la moto.
Se le ocurrió mientras atravesaban la brisa fría de la mañana que aparte de montar en moto un bloque aquí y allá, realmente nunca había estado en una motocicleta antes del viaje lleno de adrenalina de anoche con Nick. El instinto había bramado a la vida y había hecho que brincara sobre la Harley como si supiera lo que hacía.
A plena luz del día, notó mientras Nick pasaba a toda velocidad por las curvas cerradas, que era una experiencia algo aterradora.
El asiento de pasajeros, o como se llamara, era mínimo en el mejor de los casos y apenas le permitía un punto de apoyo para ambas nalgas. No había ningún respaldo por si se deslizara hacia atrás, obligándola a inclinarse hacia adelante y aferrarse a Nick como si se le fuera la vida en ello.
Era gracioso como no había notado ninguna de esas cosas la noche anterior. Esos pensamientos nunca se le habían cruzado por la mente ya que las balas habían zumbado en ese momento. Ahora que estaba segura y prestando la atención debida, todas las ordalías de montar en moto eran algo espeluznantes y para nada parecidas a sus fantasías de saltar sobre el asiento de la moto de un chico malo, con el viento haciéndole volar el cabello mientras el motor rugía y recorrían veloces la carretera.
Bien, en ese instante estaba definitivamente en el asiento de la moto de un chico malo. Sus fantasías siempre se habían centrado alrededor de Nick y su Harley. Y ahora montaba en moto con él, viviendo su sueño.

"The Wild Walk" Cap 15




Y en nada consolaba a su polla palpitante.
Ella se meneó para arreglarse la ropa y luego lo miró. Dios, estaba increíblemente hermosa con su pelo despeinado y los labios entreabiertos. Un rayo de luz de la luna brilló sobre ella, haciéndola ver como un ángel salvaje que hubiera bajado a visitarlo.
O mejor dicho como una tentadora diablesa enviada a robarle el alma.
Ella alcanzó la hebilla de su cinturón pero él puso la mano sobre la de Miley.
—No.
Ella frunció el ceño.
—Déjame hacerlo para ti. —Echó un vistazo a su erección.
— ¿Intentando distraerme otra vez para que así puedas continuar buscando el vial?
Con una sonrisa sardónica, ella negó con la cabeza.
—No, intento que te corras.
Se estremeció con el pensamiento. Era tentador, pero no era una buena idea. Necesitaba todo su ingenio y ya lo había perdido una vez.
—Estoy bien, nena. Pero gracias. Sólo quédate aquí conmigo y descansa un poco.
—No te ves bien. Te ves duro.
Realmente lo tentaba. Cuán fácil sería dejarse ir.
— Miley, puedes ver cuán malditamente te deseo. Pero esta tienda de campaña es pequeña y todo lo que quiero esta noche es que estés bien. Ahora relájate. Tendremos tiempo después. Ahora durmamos un poco.
Miley frunció el ceño, pero no dijo más, sólo rodó a su lado, tiró la chaqueta y la manta sobre ellos antes de acurrucarse contra Nick con un hondo suspiro. Bueno, al menos ella había conseguido un pequeño alivio. Francamente, estaba sorprendido  de que hubiera seguido su sugerencia. Joder, estaba sorprendido por muchas cosas. Quienquiera que Miley Cyrus solía ser, ya no era la mujer con la que se había topado esta noche. La Miley de hace diez años nunca habría frotado su coño contra su polla y se habría dado placer a sí misma. Lo había dejado boquiabierto con sus  movimientos atrevidos.
Así que era patente otra vez, que no sabía una maldita cosa sobre la Miley actual, ¿verdad? Debía dejar de pensar en ella como la muchacha tímida y virginal de antaño. Esa muchacha se había ido. En su lugar estaba la competente y rompe-bolas ex policía convertida en detective privada. Una que deseaba entregarlo por ladrón. Una que deseaba robarle el virus.
La observó, lamentando no poder ahondar en su mente y hablar realmente con ella. Pero eso implicaría expresar cosas que él no podía. No en ese momento y quizás nunca.
Su respiración era profunda y uniforme, señalando que se había quedado dormida. El orgasmo había funcionado. Miley había necesitado correrse. Él también. Pero Nick no siempre conseguía lo que deseaba y lo que realmente había deseado esta noche era a Miley. Lo que siempre había deseado era a Miley.
¿La abnegación formaba el carácter, verdad?
O al menos una noche larga e insomne.


Miley despertó temprano, su cuerpo estaba medio tumbado sobre el de Nick.
Se sentía fría, entumecida y completamente cabreada por su comportamiento de la noche anterior.
Estaba tras el virus y el móvil. O incluso el arma de Nick. En cambio, había conseguido un orgasmo. No el vial, el móvil o el arma. Ni siquiera su libertad.
Pero si, había conseguido un clímax infernal. Luego se había desmayado en sus brazos. Y esta mañana aún era su prisionera.
Puf. Sí que era una resistente detective privada. Jodida forma de hacer tu trabajo, Miley.
Lo extraño era que no sentía ninguna vergüenza. Nick se lo había ofrecido, ella lo había necesitado, así que ¿por qué diablos no debería haberlo tomado? Su ansiedad se elevó hasta nivel del grito y realmente había ansiado un orgasmo que la indujera a chillar. Podría no haber gritado, pero vaya que si había gemido con su liberación.
Concedía que no había sido lo mismo que si la polla de Nick se enterrara profundamente en ella, pero lo que su cuerpo deseaba y lo que conseguía eran dos cosas diferentes.
Además, no tenía ningún asunto que desenterrar de su pasado con Nick, al menos no emocionalmente. ¿Físicamente, pues por qué no? Ambos eran dos adultos en común acuerdo y ella ya no era una adolescente de ojos conmocionados. Había madurado desde la última vez que habían jugado este juego. Ahora podría manejarlo. La parte lógica de sí misma sabía que Nick y ella no tenían ningún futuro más allá del tiempo que pasarían juntos. ¿Por qué no usarlo de la misma forma en que Nick la había usado hacía diez años? Él era genial en la cama, sabía usar su boca y sus manos. Miley nunca había tenido orgasmos mejores que los que había tenido con él. Incluso la noche pasada había sido malditamente espectacular y él no había hecho nada más que yacer allí mientras ella se movía sobre él y frotaba su clítoris contra su pene.
Su cuerpo se calentó con el recuerdo, deseaba mucho más que eso.
Resiste. Ahora no era el momento. Se requería fineza y un poco de maña. Eso significaba que Nick tendría que esperar. Y ella también.
—Esta mañana estás ensimismada en tus pensamientos.


"The Wild Walk" Cap 14



Él había esperado que se apartara, no que fuera un ataque en toda regla ¿Y ahora qué? Desnudarse en esta carpa diminuta era inadmisible. ¿Y follarla? Esa no era una buena idea por muchísimas razones. Pero se lo debía a Miley. Vaya que se lo debía. Y podría ayudarla a dormir. Estaba tensa por todo lo que se había venido abajo esta noche. Podía sentirlo en cada músculo de su cuerpo. Así como en el suyo, pero en ese momento no pensaba en él… sólo pensaba en Miley y en cómo se sentía sobre él, deslizando su coño protegido por los vaqueros contra su pene, deseando lo que Nick desesperadamente ansiaba darle.

Pero no de esta forma y no esta noche.
—Eso es, nena —susurró él contra su oreja—. Monta mi polla. ¿Se siente bien en tu clítoris?
—Mmm-hmmm —masculló ella, sepultando el rostro en su cuello. Se aferró mortalmente en su camiseta mientras se inclinaba hacia adelante.
Necesitaba mayor contacto. Nick extendió una mano entre ellos, encontrando el botón de sus vaqueros. Con un rápido movimiento de sus dedos lo desabotonó y le bajó la cremallera. Hey, él era un ladrón. Era bueno en entrar a lugares prohibidos. O en conseguir las cosas. Con un duro tirón, hizo que los vaqueros de Miley bajaran por sus caderas y luego maniobrar bajo ella para arrastrarlos por sus muslos.
Coño, lamentó no estar desnudo para poder sentir la sedosa suavidad de su piel contra la de él. Pero así tendría que ser.
—Ahora frótate contra mi polla. Hazte correr.
Ella alzó la mirada buscándolo curiosa.
—No quieres que…
Él sonrió plenamente y le retiró el cabello detrás de las orejas.
—Más que la vida, nena. Pero este no es el momento o el lugar y no hay espacio en esta carpita para una sesión traviesa de sexo. Además, quiero disfrutar de ti. Sólo deseo oírte, sentir que te corres. Hazlo ahora.
Los ojos femeninos… eran tan vívidos. Podría desearlo, pero no estaba segura de confiar en él. Le pedía demasiado, exponiéndola de esa forma y Nick lo sabía. Otra vez, Miley era quien tomaba todos los riesgos. Pero también era quien cosecharía todas las recompensas. Ella necesitaba esto. Sus músculos se sentían rígidos por la tensión, debía relajarse.
—Córrete para mí, Miley —susurró—. Déjame hacer esto para ti.
Miley permaneció en su lugar, apoyando las manos a ambos lados de él, para luego adelantarse, rozando su coño contra la tela de sus vaqueros. Contra la dura roca de su polla, la cual pulsaba en respuesta y protesta.
Si, sufriría tanto como quisiera, pero no había forma en que la hiciera rodar bajo él y la follara. No esa noche y no así. Tenían una larga historia y había demasiada confusión mental, que no estaba preparado para analizar. Además, fue el puro cielo ver la respuesta en sus ojos, la forma en que separó los labios y jadeó cuando su clítoris encontró lo que necesitaba, frotándose contra su pene.
— ¿A qué se siente bien? —Preguntó.
—Ah. Ah, sí —susurró ella, su voz estaba llena de broncos y suaves tonos que hicieron estragos en sus pelotas.
Al menos no tenía que preocuparse más por el frío. El calor hizo que su polla creciera en proporciones dolorosas, la dulce quemadura de su cuerpo al ondularse contra él lo inflamaba. Si, estaba más que caliente ahora. Miley era fuego y Nick se sumergía en este.
Él alzó las caderas para darle un mejor acceso y ella respondió gimiendo.
— Nick.
Que su nombre saliera de sus labios le hizo estremecer. La agarró por las caderas, ayudándola a deslizarse a lo largo de su polla. Sus bragas estaban empapadas, la humedad de su coño se filtraba hasta los vaqueros de Nick. La urgencia de penetrarla con los dedos, de sentir sus tensos músculos estrechando su dedo, fue sobrecogedora en su mente. Deseaba follar su coño y llevarla al orgasmo, sentirla retorcerse alrededor de él y gritar en su oído mientras su nata caliente manaba sobre su pene.
¿Y por qué, exactamente, no estaba haciendo justamente eso? ¿A causa de algún sentido desfasado de caballerosidad? ¿Cuándo había desarrollado esa afición en particular? Mierda, vaya momento para volverse honorable.
Sobre todo cuando la respiración de Miley se volvió más aguda, sus movimientos más rápidos mientras se deslizaban con implacable determinación contra su polla henchida.
— Nick, necesito correrme.
—Lo sé. — Nick hundió los dedos en sus caderas y la atrajo hacia él con fuerza. Su mirada estaba concentrada en el rostro femenino, en cómo sus dientes  mordisqueaban el labio inferior. Los sonidos de su respiración desigual se entremezclaron con los gemidos diminutos que se escaparon cuando ella se acercó al clímax.
—Sí, tan cerca.
Ella jadeaba ahora y él rechinaba los dientes. Joder, lo estaba volviendo loco al moverse contra su pene de esa forma. Sus pelotas se endurecieron contra su cuerpo, malditamente cerca de explotar por el placer dulce de su coño caliente sobre él. Su control era casi inexistente pero se aferró a él, concentrándose en su rostro cuando ella echó la cabeza hacia atrás, gritando al lograr la liberación y estremeciéndose contra él.
Nick sólo pudo imaginar el dulce alivio que Miley debió sentir cuando su orgasmo la embargó, dejándola temblorosa, jadeante mientras caía encima de él y posaba la cabeza en su hombro.
La abrazó y permitió que se recuperara.
Él mantuvo los ojos cerrados, el recuerdo de Miley llegando a la cima sobre él era condenadamente dulce.




"Three weeks in Athena" Cap 23




Enmudeció al ver el brillo en su mirada. Estaban sentados uno al lado del otro en una mesa, con papeles desperdigados por todas partes. Durante toda la semana, desde la noche de su llegada y el momento perturbador en el coche, ella había estado rígida de tensión, concentrándose en el trabajo para intentar evitar enfrentarse a... eso.
Pero ese deseo los envolvía en aquel momento. Ella había tenido cuidado para que no le sorprendiera desprevenida, pero acababa de fallar. Y, en el fondo, sabía que había tenido mucho que ver con la contención del propio Nick, quien se había mostrado frío y solícito toda la semana, sin rastro de lo que había hecho el primer día. Ella, desconcertada, había desconfiado al principio, pero luego ya no. Y en aquel momento se dio cuenta de que había estado allí todo el tiempo. Ella lo sabía y él también y, para su vergüenza, se excitó poderosamente.
Intentó ignorar el ardor.
–Disculpa, ¿qué has dicho?
Nick la miró y ahogó un gemido. Los ojos de ella eran grises como un mar embravecido, con pestañas tan largas que podía imaginárselas acariciándole las mejillas. Aún no sabía cómo había logrado no tocarla en toda la semana. Había supuesto un esfuerzo sobrehumano, pero quería demostrarse a sí mismo que ella no le controlaba. Pero en parte había fracasado porque no había logrado concentrarse en los negocios.
Tampoco ayudaba que, a causa del vestuario que él le había proporcionado, y que era perfectamente respetable, ella sin darse cuenta estuviera mostrando gradualmente más de su delicioso cuerpo. Iba escogiendo las prendas menos reveladoras, pero eso hacía que él quisiera quitárselas como quien deshace un delicioso paquete.
En la reunión de la mañana, cuando había visto la mirada de su hermanastro clavada en el escote de Miley, le habría golpeado. Tener deseos de violencia a causa de una mujer era una experiencia nueva y lo achacaba a la frustración sexual.
Carraspeó y elevó la vista, prometiéndose a sí mismo que la tendría en su cama en las próximas veinticuatro horas. No podría soportar mucho más así.
–El baile benéfico esta noche. Todo el mundo estará allí, incluido Miller. Cuando nos encontremos con cualquiera de su gente, haremos como si fuera la primera vez que nos vemos.
La seguridad que tanto Nick como Miller exigían era impresionante. De nuevo, la envergadura de lo que estaban preparando impactó a Miley.
–¿Por qué es tan importante que nadie lo sepa? –se le escapó.
Nick frunció los labios.
–Porque la fusión de nuestras dos empresas va a molestar a muchos. Supone una fuerte ofensiva para nuestra competencia. Las únicas empresas que sobrevivirán serán las suficientemente grandes como para soportar la presión, como Jogia Shipping, por ejemplo.
Miley asintió, había oído hablar de Avan Jogia.
–¿Y tu familia?
–Mi madrastra y mi hermanastro se opondrían completamente –respondió con impaciencia–. Zoe lo vería como la desaparición del nombre de mi padre y una amenaza para su seguridad. Y si mi hermano tuviera la más mínima sospecha de la fusión, haría todo lo posible por entorpecerla sólo para fastidiarme. Por eso tenemos que estar alerta. Ellos también estarán en el baile esta noche. Aunque yo no me preocuparía demasiado por Liam, sin duda estará más pendiente de conseguir las mejores drogas y mujeres.
Miley disimuló su conmoción ante aquella evidente falta de amor. Ya no tenía ganas de conocer la historia familiar de Nick. En absoluto.
Aquella noche, durante la suntuosa cena, Miley fue colocada lejos de Nicholas, lo cual le permitió relajarse un poco a pesar de que notaba el peso de la mirada de él cada cierto tiempo. Ella estaba junto a Victoria Jogia, la esposa de Avan Jogia, una mujer encantadora y campechana que le contó graciosos chismes de la sociedad ateniense. Cuando su impresionante esposo acudió para llevársela parecían tan enamorados y él la protegía tanto, que una parte secreta de Miley ansió algo parecido. Eso le sorprendió, ella nunca había envidiado a las parejas felices.
Buscó a Nick con la mirada sin saber por qué se sentía compelida a hacerlo cuando él prefería dejarla a su aire. Le localizó al otro lado de la sala, hablando con una mujer rubia muy guapa. Le vio sonreír y se quedó conmocionada: a ella nunca le sonreía así. «Sí que lo hizo una vez: la noche de tu apartamento», le recordó una vocecita interior.
Inmediatamente sintió que palidecía. Un extraño sentimiento la agitó. Para negar su reacción, que seguramente eran celos, se encaminó ciegamente al aseo. Allí, tras unos momentos para recuperarse, se lavó la cara con agua fría. Al erguirse, se le pusieron los pelos de punta al ver a Zoe Jonas, la madrastra de Nick, pintándose los labios de rojo sangre a su lado.
–Mily, ¿verdad? –inquirió la mujer mirándola.
Miley sacudió la cabeza.
– Miley
La mujer esbozó una sonrisa falsa.
–Mis disculpas. Nick parece tener una nueva secretaria cada vez que viene a casa.
Miley se lavó las manos apresuradamente.
–No se preocupe.
–Te acuestas con él, ¿verdad? He visto tu mirada ahí fuera, cuando le has visto con otra mujer.
Miley intentó que no se le notara la conmoción. Aquella mujer acababa de apuñalar su tierno corazón.
–Disculpe, pero no creo que sea asunto suyo.
–Tienes razón –dijo la mujer secamente–. De todas formas, voy a hacerte un favor. Nick tal vez se acueste con una mujer como tú, pero nunca se casará con alguien como tú. Seguramente por eso ha vuelto a su hogar: pronto empezará a buscar una esposa apropiada. Un hombre como él querrá tener un heredero. Haría cualquier cosa para impedir que su hermano obtenga lo que le pertenece por derecho.
Y tras decir eso, la alta mujer desapareció de nuevo entre el bullicio con una última mirada glacial.
Miley se miró en el espejo, se dio cuenta de que estaba conteniendo el aliento y espiró largamente. ¿A qué se debía aquello? ¿Y qué había querido decir Zoe acerca del hermano de Nick? ¿Estaba Nick buscando esposa en Atenas además de realizar la fusión? ¿Era ella tan transparente?
Se obligó a erguirse y se observó con ojo crítico. Había escogido uno de los vestidos menos reveladores y aun así le parecía demasiado: era de un sólo hombro, de seda y mostraba una superficie más que considerable de su pálida piel, de la cual era muy consciente en mitad de aquella gente mucho más delgada y morena.
Su color gris oscuro destacaba demasiado sus ojos, y su rubor no se debía al maquillaje sino a la vergüenza de que todo el mundo en la sala debía de haberla visto babeando por su jefe. Pues ahí terminaba eso. Durante las siguientes dos semanas sólo habría trabajo. Mantendría la distancia con Nick. De pronto le invadió una duda: ¿y si él ya había comenzado algo con la rubia? ¿Tal vez se había cansado de perseguir a su demasiado bien dotada secretaria?
Ahogando un grito de frustración y sintiéndose vulnerable, salió del tocador con la firme intención de regresar al hotel. Fue al ropero a por su abrigo. Dejaría una nota de despedida para...
–¿Dónde has estado?